El CAC se une al debate sobre la Reforma al Código Civil

El proyecto de reforma al Código Civil de “Don Andrés Bello” ocupa por estos días uno de los focos de atención más relevantes para juristas, abogados y académicos de la sociedad colombiana.

Desde el pasado 30 de junio, momento en el que la Universidad Nacional presentó la primera versión del proyecto, se habilitaron espacios de opinión y discusión a los que se han ido sumando voces de distintos sectores.

El pasado 13 de octubre, en el marco de este debate nacional, el Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá instaló la comisión “Reforma al código civil” para evaluar el proyecto y sus alcances; sentar posiciones y presentar propuestas, observaciones y reflexiones que permitan mejorar el entorno de aplicación del código y, por supuesto, de los métodos alternativos de resolución de conflictos.

La Comisión, conformada por respetables juristas y académicos, sesiona cada quince días. A la fecha se han realizado cuatro encuentros, que hacen parte de un plan que se trazó con el propósito de abordar los puntos centrales y estratégicos de la reforma.

La primera fase de discusión ha culminado con éxito, importantes conclusiones se han decantado gracias a estos encuentros. Ahora, la comisión trabaja en la redacción del documento.

Las sesiones han sido fructíferas, pues la que ha sido, por años, una de las fuentes inamovibles y de mayor soporte jurídico hoy es objeto de profundas reflexiones teóricas y pragmáticas que han dinamizado el quehacer jurídico en nuestro país. Sea cual sea el resultado, este es un ejercicio que permite evidenciar distintos síntomas del ejercicio jurídico en Colombia.

Quienes están a favor de la reforma, parten de un imperativo sociojurídico: las normas deben responder a las necesidades legales de la realidad social. Las transformaciones que se han presentado desde el siglo XIX, saltan a la vista, en consecuencia, debemos contar con una norma dorsal que responda a nuestra época.

Aquellos que, por el contrario, se oponen a la reforma, lo hacen desde la defensa a la estabilidad y seguridad jurídica o desde una visión más funcional de las fuentes del derecho. Así, una reforma al código no se hace necesaria, máxime, cuando contamos con un sistema de fuentes dinámico que permite la implementación de los cambios.

Más allá de las distintas posiciones, el proyecto de reforma al código civil ha sido el escenario ideal para que exista representación en el debate de la comunidad interesada en el progreso métodos alternativos de resolución de justicia, como parte activa en la administración de justica.